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martes, 2 de febrero de 2016

CARRERA POPULAR DEL ROSCÓN


La primera carrera oficial del año tenía que ser en una fecha señalada. Qué mejor que en San Valero, patrón de Zaragoza. San Valero se celebra el 29 de enero y es tradicional la degustación de roscones con tal motivo. Por eso es famoso el dicho zaragozano "San Valero, ventolero y rosconero".

Ya es la VII edición que se celebra de la Carrera Popular del Roscón, una 10k muy bien organizada por Os Andarines en el bonito entorno del Parque del Agua "Luís Buñuel" de Zaragoza. La salida y la llegada fue junto a la Torre del Agua del Parque, un símbolo emblemático de 76 metros de altura que tiene una forma en planta semejante a una gota de agua. El tiempo fue muy bueno para correr, unos 9º de temperatura, aunque con bastante humedad. En total fuimos 1.400 corredores los que participamos este año y también hubo corredores de referencia o liebres para todos los gustos, de 40, 45, 50, 55 y de 60 minutos.

Como ya había recorrido el circuito hacía unos días, sabía que era practicamente plano, sin dificultad, con alguna subida corta y asequible. Mi objetivo no era demasiado complicado, sólo salir a disfrutar de la carrera y del ambiente con mis compañeros del Club AdR y los amigos. Quería utilizar esta primera carrera para comprobar como estaba de forma física y correr por sensaciones. Tengo que reconocer que me había fijado como objetivo de tiempo bajar lo máximo posible de 54 minutos, e incluso acercarme a los 53. Completé el circuito en 54:11 teniendo la sensación de que podría haber hecho un mejor tiempo porque no acabé demasiado mal, así que en ese aspecto fue una pequeña decepción. Quizás con un poco más de esfuerzo me hubiese acercado a ese objetivo. A pesar de eso, disfruté mucho de la carrera y del ambiente.

Como el domingo anterior, calenté unos minutos antes de la salida con un poco de trote y algún ejercicio para las piernas. Mi idea era salir con el corredor-liebre que marcaba el tiempo de 55 minutos. Lo que no tenía muy claro era la estrategia a realizar, si debía ir con él hasta la mitad de la carrera o hasta el kilómetro 7 aproximadamente y allí aumentar el ritmo hasta la meta, o si debía salir a más ritmo desde el principio y quedarme solo como si estuviera entrenando. Casí preferí salir mejor en grupo y acompañado y luego ir comprobando las sensaciones que me llegaran.

Nada más tomar la salida, se produjo un atasco que duró bastante tiempo. Salimos todos los corredores más lentamente de lo que hubiesemos querido, que por una parte me fue bien porque así me dio tiempo a calentar bien los músculos, pero por otra parte sabía que este tiempo perdido tendría que recuperarlo más tarde. Los kilómetros 1 y 2 los hice despacio, siguiendo a la liebre, a un ritmo de 5:44 por km, por lo que ya en solo 2 kilómetros acumulaba un retraso de 28 segundos si quería terminar en 55 minutos. Habíamos subido una pequeña cuesta y luego pasamos por un puente estrecho. Ibamos más lentos de lo que tendríamos que ir, así que aumenté el ritmo y me separé del grupo. 

Los kilómetros 3 y 4 los hice en 5:25. Ya había recuperado 10 segundos pero no era suficiente, tenía que seguir aumentando el ritmo. Es curioso que en estos primeros kilómetros había muchos grupos de corredores que iban hablando y comentando las cosas entre ellos. Pensé "pues sí que van bien y que mal debo ir yo" porque yo no podía hablar así, igual pronunciar alguna frase sí, pero hablar seguido no podía. Pensé una malicia "veremos si al final van hablando igual" y seguí aumentando el ritmo. El kilómetro 5 lo hice en 5:21. Ya habiamos recorrido la mitad de la carrera e iba 9 segundos por encima de los 55 minutos. Si quería llegar a terminar en 54, tendría que pegarme una paliza en la segunda parte de la carrera y batir mi record personal de los 5 km.

Seguí aumentando el ritmo. El kilómetro 6 lo hice en 5:15. El kilómetro 7 bajé un poco, a 5:21, porque creo recordar que me encontré con una pequeña cuesta que se me hizo pesada a esas alturas. Además, durante este kilómetro empecé a no encontrarme demasiado bien; tuve un par de veces náuseas, supongo que por respirar por la boca intentando coger el máximo de oxígeno. Los últimos kilómetros quería apretar pero como tenía náuseas pensé que si aumentaba demasiado el ritmo era posible que tuviera que pararme y entonces fui conservador, aumenté el ritmo progresivamente para intentar terminar lo más rapido posible, pero sin exagerar. De hecho, los 3 últimos kilómetros fueron los más rapidos.

La llegada a meta fue muy bonita, en mitad del parque y delante de la Torre del Agua. El tiempo total fue de 54:11 según el cronometraje oficial de la prueba. Un poco por encima de lo que pensaba hacer, con una media de 5:23 por kilómetro.


En resumen, fue una bonita mañana de deporte compartida con amigos. Una carrera en progresión donde conseguí 4 mejores marcas personales; en la milla, en las dos millas, en los 5 km y en los 10 km. Buenas sensaciones para comenzar y como premio final, un fabuloso roscón de San Valero. 






Siguiente carrera, un desafío mucho mayor, la media maratón de Barcelona. A por ella!!!






 

lunes, 25 de enero de 2016

BUENAS SENSACIONES


"Si entrenas tu mente para correr, todo lo demás será fácil". Amby Burfoot.


Faltan 5 días para la primera carrera del año y poco a poco noto que voy cogiendo la forma física. Tras la primera semana suave de vuelta a la actividad, estas dos últimas semanas han sido bastante más duras y de intensidad creciente. El entrenamiento lo he centrado principalmente en el running, intentando hacer kilómetros. No he podido coger la bicicleta ningún día por un problema técnico, aunque me hubiese gustado y en cuanto a la natación sigo intentando progresar en la técnica de pies pero, al aumentar los días de carrera y los kilómetros recorridos, me noto más cansado en el curso de natación o cuando voy a nadar por mi cuenta.

Aunque mi objetivo real es, a corto plazo, preparar la media maratón de Barcelona, la primera carrera que voy a correr es dentro de muy pocos días, el 29 de enero. Es una 10k y la quería utilizar a modo de prueba para ver como estoy de forma. Por eso, estas 2 semanas he intentado salir a correr el máximo de días posible. Al final han sido 67 kilómetros en total los que hecho, repartidos en 7 sesiones, que creo que no está nada mal a principio de temporada.

En estas sesiones he hecho un poco de todo; tiradas largas de 13 km al trote relajado, series de fartlek, series de 1.500 metros y al final un ensayo sobre el mismo recorrido de la prueba de 10k. Quizás me haya faltado alguna sesión de cuestas pero en general estoy contento. Vaya diferencia con lo que hacía el año pasado, que era salir a correr de vez en cuando y siempre carrera continua. No hacía ni series de velocidad, ni fartleck, ni cuestas. Claro que lo que apetece es hacer carrera continua, pero eso se puede hacer de forma individual. Las series y las cuestas, que son lo duro, las hago en grupo con mis compañeros del Club Amigos del Running (AdR) y así es más llevadero. 

Las series de Fartlek me gustan mucho, ya les estoy cogiendo el tranquillo. El fartlek es un tipo de entrenamiento que se basa en cambios de ritmo. Fue puesto en práctica por primera vez en los años 30 por el entrenador jefe del equipo olímpico sueco, Gosse Holmer. La sesión se puede realizar básicamente por tiempos y por distancias. El fartlek por tiempos es el que realizamos nosotros y se trata de alternar intervalos de tiempo de carrera rápida y lenta sin descansos. En la sesion de esta semana estábamos más de 20 corredores y el ambiente es realmente bueno.

En cambio, las series de velocidad no me gustan tanto y me resultan mucho más duras, en parte porque ya voy cansado de la sesión anterior de fartlek. Esta vez tocaban series de 1.500 con nuestro preparador de Triatlón, Abraham y se me hicieron muy largas. Habría que haber hecho tres series de 1.500 m. y solo pude acabar dos. Aun así terminé satisfecho de completarlas a un buen ritmo. 

Todo el mundo dice que la mejora es sustancial con el entrenamiento variado y quería comprobar como estoy tras estas dos semanas, en una sesión especial sobre el mismo recorrido de la carrera del próximo 29 de enero. El entrenamiento de hoy ha sido muy útil y divertido. Lo ha llevado a cabo Jesus Arroyo, un experimentado corredor y entrenador de running. Jesús es un especialista en carreras de larga distancia, de maratones y de carreras de 100 km. Me ha parecido una persona muy interesante, divertida y que sabe muchísimo en esto de correr. Los que hemos ido a esta sesión hemos hecho un calentamiento dirigido por él y luego un entreno del circuito completo de la carrera distribuyéndonos por grupos de tiempos similares, cada uno con su liebre. Al finalizar hemos hecho una sesión de estiramientos.

Yo me he metido en el grupo de 55 minutos. El corredor que hacía de liebre en nuestro grupo repite en la carrera de día 29, o sea que perfecto. Es un chico muy motivador y que continuamente nos estaba dando consejos. Las sensaciones han sido muy buenas. He acabado los 10 km en 54:41 sin mucho esfuerzo. Me he notado fuerte, aunque he preferido correr a un ritmo constante hasta el final, sin separarme del grupo. También la temperatura acompañaba, unos 9º. A mí el frio me gusta mucho para correr, me siento cómodo. Ojalá el día de la carrera haga la misma temperatura. También creo que el haber descansado bien los días anteriores tiene mucho que ver en las buenas sensaciones. El descanso es fundamental, sobre todo para mí que me cuesta recuperarme después cada sesión de entrenamiento dura. 





 

domingo, 3 de enero de 2016

OBJETIVOS PARA ESTE AÑO

"Los retos hacen que la vida sea interesante. Superarlos es lo que hace que la vida tenga sentido". Ralph Waldo Emerson.

Un nuevo año comienza, con grandes esperanzas y metas por conseguir. Las experiencias del año pasado han quedado ya atrás. Ahora no importa mucho si fueron buenas o no salieron como esperábamos. Es el momento de mirar hacia delante, aprender de lo vivido y tratar de conseguir nuestros objetivos. Es la época de forjar nuevos propósitos y de trazar proyectos ilusionantes. Lo más importante será ser constante y no claudicar ante las dificultades o lo imprevisto. Hará falta seguramente mucha fuerza de voluntad, motivación y paciencia. Habrá que saber esperar y no hundirse ante el primer obstáculo. Y pensar más en el éxito a medio o largo plazo que en lo inmediato.

Haciendo el resumen del año pasado, me ha dado cuenta de que no hice lo correcto. Todo fue más pasional que racional. No seguí ningún plan específico de entrenamiento ni una planificación adecuada de carreras. Simplemente iba a correr de vez en cuando sin más, casi siempre carrera continua de unos pocos kilómetros, buscando buenas sensaciones. Eso está bien, pero las carreras a las que me inscribí fueron más por ilusión que por planificación. Estas dos cosas son las primeras que habría que cambiar. 

Hace unos pocos meses me hice socio del Club Amigos Del Running, que aunque dice "Running" es mucho más que eso, es realmente un club de triatlón. A través del club estoy intentando seguir un plan de entrenamiento específico para triatlón a nivel de iniciación, con lo que esa primera parte a corregir respecto del año pasado ya está encaminada. Este entrenamiento es muy intenso y abarca 3 disciplinas, natación, bicicleta y running, de las que ya iré contando mis experiencias más adelante y también una rutina de gimnasio. Es decir, no tiene nada que ver con lo que estuve haciendo el año pasado, que era salir solo a correr de vez en cuando.

También es muy importante la planificación de la temporada. Es lo que más ilusión hace, ver el calendario y escoger las pruebas en las que se va a competir. Para este año he escogido varias pruebas combinadas, no solo de running. Hay carreras de 10 kilómetros, de 14 kilómetros, medias maratones, algún duatlón, un triatlón (espero) y querría terminar como el año pasado, con la Behobia como colofón final de la temporada. 

Y en último lugar son también importantes los objetivos. A nivel general, mi principal objetivo este año va a ser intentar llegar lo mejor preparado posible a cada una de las carreras que voy a hacer. En algunas ya tengo la experiencia del año pasado y en otras seré un novato. Otro objetivo será aprender a conocerme mejor física y mentalmente para competir lo mejor posible en cada prueba. Intentaré disfrutar al máximo de cada experiencia y aprender para la siguiente. Mi objetivo final será llegar a participar en un triatlón. Me tomaré las cosas con calma o al menos lo intentaré, e iré poco a poco aprendiendo de los entrenamientos y de las carreras.

Concretando mucho los objetivos, diré que mis grandes objetivos para este año son 3. Son prudentes, no demasiado ambiciosos, pero creo que son realistas. Me haría ilusión correr los 10 km en menos de 50 minutos, la media maratón en menos de 2 horas y participar en un triatlón con una cierta comodidad. No me pongo una fecha concreta para conseguirlos aunque sí que me gustaría alcanzarlos este año. Al final de temporada será seguramente el momento de conseguir los mejores cronos, por lo que pensaré más en un entrenamiento a largo plazo y no seré impaciente por conseguirlo ya todo en la primera carrera.





sábado, 2 de enero de 2016

BONITOS RECUERDOS DEL 2015

Si nos detuviésemos a reflexionar por un momento e hiciéramos una pequeña pausa para mirar hacia atrás, seguramente nos diésemos cuenta de que, en este instante, cada uno nos encontramos exactamente donde nos han traído nuestras acciones y experiencias pasadas. Creo que es bonito recordar algunos de los buenos momentos vividos durante el año que termina, algunos de ellos inolvidables.

En todos los aspectos de la vida siempre hay una primera vez para todo. Está claro que después de la primera vez, puede haber una segunda, una tercera y muchas más veces. Sin embargo, la primera es la más especial, la que recordaremos siempre con más cariño. Y este 2015 ha supuesto muchas pequeñas primeras veces en el running para mí. Voy a compartir con vosotros algunos de estos recuerdos.

Empecé con el running hace aproximadamente un año, después de recuperarme de una grave lesión que estuvo a punto de apartarme de todo tipo de deporte. La primera vez que salí a correr fui sólo. No sabía el tiempo que podría estar corriendo sin asfixiarme. Fueron exactamente 7 minutos y tuve que parar porque estaba muerto. Pensé en lo duro que era este deporte y que lo más sensato sería dejarlo ya que estaba claro que no era para mí. Sin embargo, hice todo lo contrario. Siempre me han gustado los desafíos y decidí ver hasta dónde era capaz de llegar. 

La primera vez que conseguí correr 10 km seguidos sin parar fue uno de los mejores momentos del año pasado. Al no estar acostumbrado a correr, llegar a ese objetivo me parecía muy difícil. Recuerdo haber ido a trotar tranquilamente al parque con la única intención de correr durante una media hora seguida, el tiempo al que ya me había acostumbrado. Sin embargo ese día me sentí sorprendentemente cómodo y pensé en correr unos pocos minutos más. Llegó un momento que ese objetivo de llegar a los 10 km, que me parecía tan lejano hacía un mes, lo vi posible y a un ritmo muy lento lo conseguí completar. El tiempo, como es lógico, fue bastante malo. Había hecho mis primeros 10 km en una hora y 5 minutos y estaba bastante cansado. Pero el momento de satisfacción que tuve fue increíble. Había cruzado mi primera meta imaginaria.

Otro gran recuerdo que tengo es la primera vez que fui a correr en grupo, con amigos. La sensación de camarería es muy bonita. Correr sólo es fundamental para aprender a conocerse bien a uno mismo y para forjar esa fuerza de voluntad tan importante, necesaria para llegar a metas más importantes. Sin embargo, correr con amigos es un estímulo añadido. Se comparten risas, el esfuerzo, el sufrimiento o la satisfacción de terminar juntos un determinado entrenamiento, todo dentro de una sana competivividad. Es algo difícil de explicar.

       









La segunda meta que me propuse fueron realmente dos metas en una. Pensé en repetir mi proeza de volver a correr otra vez 10 km seguidos. Quería comprobar si la primera vez había sido una casualidad o bien que realmente había mejorado mi fondo físico. Y ya que estábamos en eso, ¿por qué no intentar bajar el crono a una hora justa o incluso menos? La primera vez que bajé de una hora en los 10 km fue corriendo tambien el parque, con amigos y con mucho frío. Era invierno y creo que estabamos a bajo 0 de temperatura.  Había llegado a esta segunda meta en poco más de un mes desde que empecé a correr, con mucho sacrificio. Estaba eufórico.

Llegó un momento en que me planteé participar en una carrera. Elegí para mi primera carrera una distancia corta, de 5 km. Era una carrera solidaría, por el parque, que era donde estaba acostumbrado a correr, con una distancia que pensaba que podría completar sin sufrir mucho y con el estímulo de correr con amigos. Rercuerdo el nerviosismo y la emoción de los días previos, parecía que me estaba enfrentando a una maratón. Recuerdo el preguntar a otras personas que ya tenían experiencia o mirar por internet cómo se colocaba el dorsal en la camiseta. Recuerdo como se puso mi corazón a tope de pulsaciones instantes antes de dar la salida. Recuerdo las buenas sensaciones que tuve en ese momento, rodeado de corredores aficionados de todas las edades. Me sorprendió mucho el ambiente que había tan bonito. Creo que me pasé toda la carrera sonriendo. La llegada a la línea de meta de esa primera carrera fue un recuerdo inolvidable. No me importaba mucho el tiempo realizado sino el haber hecho y terminado realmente mi primera carrera. Había cruzado mi primera línea de meta. Qué felicidad!


                   


Después de las sensaciones tan bonitas que tuve en mi primera carrera, quise repetir y me inscribí en otra, esta vez de 12 km. Ese día no salieron las cosas tan bien como hubiese deseado. En aquel momento era demasiada distancia  para mi escasa preparación. Además salió un día muy lluvioso, algo con lo que no estaba acostumbrado. Fue mi primera carrera lloviendo y aprendiendo a sufrir. No medí bien el ritmo y cuando llevaba 8 km de carrera me quedé desfondado. Había empezado demasiado fuerte y me había quedado sin fuerzas. Pensé en abandonar pero decidí no hacerlo. Conseguí terminar la carrera pero sufriendo mucho al final. Recuerdo entrar en meta bastante mareado.


El siguiente reto fue una verdadera locura. Llevaba en total solo 5 meses corriendo y me inscribí en una media maratón, con muchas dudas de lo que podría pasar. Mi objetivo era terminar la prueba sin pensar mucho en el crono final, pero terminarla con dignidad. Mi primera media maratón fue increible. Recuerdo un ambiente espectacular, musica en cada rincón, mucha animación y muchísimos corredores. Participamos varios amigos y cada uno con un ritmo diferente. Yo era el más lento de todos. Mi amiga Bea y yo hicimos la carrera completa juntos de principio a final. Íbamos hablando, animándonos mutuamente y llegamos a meta los dos juntos. Tengo que decir que disfruté mucho de la carrera hasta el km 13 más o menos. Luego empezó a subir la temperatura y el calor me hizo daño. No acabé tan mal como la carrera anterior, pero casi. Se me hizo muy larga al final y acabé sufriendo mucho. El tiempo fue muy discreto, 2 horas y 13 minutos, pero conseguir llegar a meta que era mi objetivo principal. La dignidad se quedó en segundo lugar, eso sí. Me quedo con lo bonito, el recuerdo de haber corrido y compartido esa gran experiencia con mi amiga Bea de principio a final. En los últimos 2 km cuando me quedé sin fuerzas y estaba a punto de rendirme, me animó y me acompaño hasta la meta. Gracias Bea! 



Después llegó mi primera carrera oficial de 10k, no ya de entrenamiento. La corrí sin casi preparación, pero después del hito de acabar la media maratón creía que sería más fácil y quería hacerla. Fue una carrera tremenda, con record de participación de corredores. También hizo mucho calor, era al final de la primavera. El calor, como pude comprobar este año, es una gran limitación para mí. Cuando la temperatura llega a 25 grados empiezo a sufrir. Lo mejor de esta carrera fue el ambiente increíble que se vivió y sobretodo el correr junto con un montón de amigos. Mi tiempo fue muy discreto pero ya por debajo de la hora. Intenté acercarme a los 55 minutos, pero me quedé muy lejos. Fue una pequeña decepción.







                 




Al terminar el verano y con un tiempo más fresco participé en otras dos carreras de 10 km en las que por primera vez bajé de los 55 minutos. Estas carreras las terminé bien, sin agobios. Quizás podría haberme esforzado un poco más, pero en ese momento lo único que me importaba era disfrutar de las sensaciones y llegar a meta sonriendo y no a punto de vomitar por el esfuerzo. En una de las carreras, la línea de meta estaba al lado justo del Pilar. Entrar en meta así fue increíble.














Quise terminar el año con la mítica carrera Behobia-San Sebastian, de 20 km justos. Me dijeron que era una prueba muy dura pero con un ambiente espectacular que te ponía la carne de gallina. Y no se equivocaban. Pensé que correr por primera vez la Behobia sería un colofón final perfecto a mi debut este año en el running.

Fue un fin de semana increíble por varias circunstancias: casi 30.000 corredores junto con familiares y amigos que convirtieron San Sebastian en una fiesta impresionante, el ambiente espectacular de principio a fin con la gente animando a los corredores en cada metro del recorrido, los niños que querían darte la mano a su paso como si fueras un atleta famoso o los amigos que compartieron conmigo la carrera. A mi me pilló en un mal momento de forma, recien salido de una lesión, sin haber entrenado prácticamente y con un calor asfixiante, 30 grados, histórico para la fecha en la que estábamos, noviembre. Ya en sí la carrera es muy dura por el desnivel, eso ya lo sabía, pero el calor que hizo la convirtió en un reto brutal para mí. Seguramente particiar en estas condiciones fue una locura por mi parte pero la ilusión pudo más que el sentido común.

La empecé con ganas, muy animado, pero en el km 7 ya pensé en retirarme. Algo no funcionaba bien, el calor me estaba afectando muchísimo, no era mi día y faltaban todavía 13 km para terminar. Imposible, retírate, pensé. Las pulsaciones las tenía disparadas por encima de lo que se suponía que era mí límte máximo de seguridad cuando terminamos de subir la primera cota y lo peor de todo es que no recuperaba al bajar. No podía disfrutar del ambiente que había porque la sed, el calor y el sufrimiento eran brutales. El único motivo por el que pude llegar a meta fue porque corrí con mi amigo Carlos. Me acompañó durante toda la carrera y me estuvo animando y empujando sin parar. No me dejó sólo ni un segundo y al final entramos en la meta de la mano. Con mucha mejor forma física que yo, pudo haberse ido en cualquier momento y hacer un buen tiempo, pero en vez de eso se quedó conmigo. Me estuvo hablando de las sensaciones que tenía durante la carrera y lo que estábamos viviendo. Yo en ese momento no podia hablar, ni contestarle, ni siquiera pensar. Me dijo, "no te preocupes que yo te lo voy contando todo". En el último avituallamiento, a falta de 5 km, cuado me paré a beber casi no me tenía en pie, estaba mareado y empezaba a tener calambres en las piernas. Lo más prudente hubiese sido dejar de correr y tumbarme en un lateral, pero quise terminar. 

Las sensaciones de la llegada a meta fueron impresionantes. Íbamos atravesando los diferentes arcos que marcaban el último km con la gente agolpada animando y gritando el nombre de los corredores. Cuando crucé la línea de meta me daban ganas de llorar, pero estaba tan deshidratado que no me salía ni una lágrima. En esta carrera creo que llegué a conocer el límite de mi resistencia. No tenía fuerzas ni para hacer un metro más. No lo hubiese conseguido sin tí Carlos! Muchísimas gracias!!!

Volveremos a correrla no?